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La Peña de Arias Montano

Historia de un enclave mágico, La Peña de Alájar

Es un bello emplazamiento en la provincia de Huelva, al norte, en plena sierra, entre aromas rurales y recuerdos eternos. Alájar es una localidad que tiene un impresionante lugar: la peña de Arias Montano. Allá se erige el santuario a la Virgen, a la Reina de los Ángeles y también un emplazamiento donde los eremitas buscaban recogimiento, paz y encontrar sus divagaciones perpetuas. Allá estuvo, en el siglo V, San Víctor, orando, meditando, buscando la paz que entre el resto de los mortales no encontraba; o el más emblemático en la zona –que incluso da sobrenombre a la Peña- como lo fue Benito Arias Montano, el enigmático bibliotecario del rey.

La localidad de Alájar surge como una inquietud religiosa, normalmente las villas y aldeas crecían por una motivación militar o defensiva, pero religiosa eran las menos y más extrañas. Así en la Hermandad Reina de los Ángeles de Alájar podemos leer: “Desde el principio, el Hombre quiso consagrar a Dios, a través de la devoción a Ntra. Sra. De los Ángeles, impresionado por tanta belleza y tan amplio horizontes.

En un escrito de 1844, de J.M.Pablos Moreno, se nos dice que el dicho sitio era llamado Desierto de la Peña y que en todos tiempos la imagen de la Virgen ha sido el refugio de esta villa y de todos los pueblos limítrofes en sus tribulaciones y necesidades. A este Santo Sitio han venido de muy distantes pueblos a implorar el remedio en que la piedad de los fieles han manifestado los prodigios que la Señora con ellos ha obrado”.

En 1528 en el “libro de Cuentos e instituciones de la Cofradía de Nuestra Señora de los Ángeles” se lee de una curiosa intercesión frente a epidemias y sequías, así lo cuenta fray Antonio de Lorca: “La imagen de la Virgen es visitada frecuentemente con particularidad de gozo de los pueblos de estas inmediaciones y aún remotos que vienen en romería a cumplir sus votos y a hacerse acreedores de otros favores…” Allí, en la ermita, nos sobrecogen los exvotos de tantos fieles que han visto su petición concedida, a veces milagrosa.

La peña además es denominada como “Peña de Benito Arias Montano”, no era un personaje cualquiera, era el bibliotecario de Felipe II, alquimista y eremita que solicitó permiso para regresar a Alájar, aunque el rey se lo denegó, quizás por el temor real (en sentido monárquico y de veracidad) que pudiera perfeccionar sus ya avanzadas prácticas esotéricas.
Arias Montano tenía una pequeña habitación junto a la ermita donde se decía que guardaba importantes documentos esotéricos así como otros más de índole personas. 
Sobre la imagen de la Virgen también pesa la leyenda que nos habla que no sería una imagen francesa del siglo XII o XIII sino obra de los mismos ángeles quienes la entregaron a un pastorcillo.
Se cree, equivocadamente o no, que cuando Arias Montano se retiró a la Peña el propio rey vino a visitarlo y que el bibliotecario dejó un mensaje escondido entre los lomos de los libros de la biblioteca de El Escorial con un importante descubrimiento esotérico, ¿realidad o ficción?
Bajo Alájar se encuentra también un grupo de cuevas de entre las que destaca la llamada el Palacio Oscuro que está cerrado a los curiosos y que tiene la particularidad que si nos adentramos en ella con una brújula estaremos desorientados ya que ésta no encontrará el norte…

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